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Una entrevista exitosa es una cuestión de preparación y previsión. Pongámonos a ello!!

Cuando llega el momento de las entrevistas en un proceso de búsqueda de trabajo acostumbramos a prepararnos y a estudiar para pasar un primer examen que, pese a no ser definitivo, es excluyente en muchos casos.

¿Cómo prepararse bien?

Hemos hablado de este tema en otros artículos (ver sección “entrevista de trabajo”), y hemos tratado de dar ideas y recomendar lo que pensamos que puede ser bueno para un posible candidato. Pero poco de lo que podamos decir es definitivo, nuestros consejos son sólo orientaciones que cada uno toma, deja o modifica según su modo de ser y su propio criterio. En algunas ocasiones, los candidatos también nos confiesan “no ser buenos” en las entrevistas.

¿Es cierto esto? ¿Se puede no ser “bueno” en una entrevista?

Si partimos de que hablamos de personas sin ninguna patología social, es decir, de personas corrientes, maduras, etc., pensamos que una entrevista exitosa es una cuestión de preparación y previsión. Es cierto que algunos pueden tener más habilidades sociales que otros, ser menos tímidos y/o saber comportarse en mayor o menor medida. No todo el mundo es igual; pero tampoco todos los puestos de trabajo son iguales.

En primer lugar, el tipo de trabajo que queremos y/o la tipología de las experiencias laborales que hemos tenido hasta ahora están íntimamente relacionados con nuestro perfil como persona. Si hemos desempeñado labores de venta al público o de venta en general, seremos extrovertidos y es poco probable que nos postulemos para un trabajo en una línea de producción. Por tanto, podemos estar seguros de que la persona que nos está entrevistando, espera ver un perfil determinado de candidato. Así que, en contextos determinados, ciertos comportamientos pueden no resultar tan extraños.

Otro tema es si pensamos o tenemos la certeza de que cada vez que nos entrevistan, el resultado es negativo. En este caso, lo importante es analizar dónde se produce el fallo y tratar de solventarlo

¿Cómo?

Un ejemplo, imaginemos que somos diseñadores acostumbrados a trabajar solos y sin equipo y que, además, somos extremadamente tímidos y retraídos en el trato con los demás; un truco para avanzar en la entrevista puede ser empezar presentando nuestro trabajo, explicar cada proyecto en detalle y entrar en un terreno cómodo y conocido por nosotros, donde las preguntas sean previsibles y podamos tener cierto control de la conversación.

El otro día leíamos en uno de nuestros blogs de referencia (Careerealism) una situación divertida entre un entrevistador y un entrevistado relacionada con este punto, la reproducimos aquí:

  • Entrevistado: “No sirvo para entrevistas”
  • Entrevistador: “¿No? ¿Entonces qué sabes hacer bien?”
  • Entrevistado: “Hablar por teléfono, eso me sale muy bien”
  • Entrevistador: “¿Sí? Pues ves al coche y llámame. Así continuaremos con la entrevista”

La persona no fue al coche pero sonrió, se relajó y la entrevista continuó sin problemas y con éxito.

En segundo lugar, no podemos pensar que aunque nos hayan ayudado siempre a conseguir un puesto de trabajo, no sabemos afrontar una entrevista. Aunque nos hayan ayudado a conseguir un puesto, igualmente tenemos que demostrar día a día que valemos para el puesto y las conversaciones con nuestro superior, con clientes, con proveedores o con la Dirección son siempre como entrevistas de trabajo porque al final, “cada uno vale por lo que sabe hacer y no por lo que dice que sabe hacer”.

En tercer lugar, tenemos que ser consecuentes con lo que queremos; pero también prácticos con nuestra situación actual y nuestro futuro inmediato. Imaginemos que llevamos mucho tiempo sin trabajo y que estamos esperando una respuesta de un puesto de trabajo que queremos y del que “off de record” nos han dicho que prácticamente estamos contratados, Entonces, durante esos días en que no tenemos confirmación en firme, nos llaman para hacer una entrevista en otro lugar que, quizás no nos gusta tanto pero tiene otras ventajas (sueldo, localización, tamaño, etc.)

¿Qué hacemos? ¿Es conveniente ir o decimos que estamos esperando una respuesta?

La solución a este dilema la tiene cada uno con su propia personalidad y emociones, hay gente que lo dice asumiendo el riesgo de que esto puede ser vinculante para el entrevistador; pero también hay quien no lo dice… cualquiera de las dos opciones es buena, lo importante es que en el momento de elegir, nos escuchemos bien a nosotros mismos dejando de lado cuestiones externas que pueden no ser tan importantes para nosotros a largo plazo aunque sí lo sean a corto plazo.

Con este artículo hemos intentado hacer aflorar preguntas y problemas que surgen durante las sesiones con nuestros candidatos, y con nuestras respuestas esperamos arrojar un poco de luz a la angustia que para algunos supone afrontar una entrevista de trabajo.