En esta época de incertidumbre para muchos, hemos visto casos de personas que tienden a involucrarse tanto que pierden la perspectiva de la situación global, tanto la de su ámbito profesional como la de su entorno personal.

Sobre cómo a veces nos involucramos más cuando quizás deberíamos tomar distancia… ¿Nunca os ha pasado que os involucráis tanto que perdéis la perspectiva?

En esta época de incertidumbre para muchos, hemos visto casos de personas que tienden a involucrarse tanto que pierden la perspectiva de la situación global, tanto la de su ámbito profesional como la de su entorno personal.

Hay expertos que hablan de que cuando alguien piensa que le van a despedir, tiende a trabajar con más ahínco, no tiene por qué ser trabajando mejor o siendo más efectivo; sino trabajando muchas más horas. ¿Por qué? ¿Es miedo?
La respuesta no es una, son muchas, así que hablar de un modo único de actuar sería obviar que cada persona es diferente. No obstante, sí podríamos decir que la situación actual donde la incertidumbre mayor está en si mañana seguiremos teniendo trabajo, no ayuda a tomarse el tiempo necesario para reflexionar o ver las cosas con la perspectiva necesaria.

Cuando trabajamos damos mucho de nosotros mismos, no importa si nos gusta trabajar y vivimos para trabajar o si trabajamos para vivir, el trabajo nos ocupa como mínimo 8 horas y nuestra concentración es alta mientras lo ejecutamos. Hay muchas dudas sobre si es o no eficiente involucrarse más de 12 horas en una tarea… por mucho que nos guste el trabajo, o por mucho miedo que tengamos a ser despedidos…

¿Qué pasa si perdemos la perspectiva?

Es peligroso. Probablemente perderemos lo más valioso que tenemos, que es la capacidad de razonar y llegar a conclusiones interesantes frente a un problema. Perdemos nuestra visión de conjunto aprovechando nuestra experiencia y madurez… no ver las cosas con la perspectiva necesaria no es directamente proporcional a trabajar mejor sino directamente proporcional a perderse la mitad del problema.

Es importante seguir manteniendo nuestros momentos de ocio, descanso, relax y tratar de vivir otras experiencias que permitan que la experiencia laboral se integre dentro de nuestra vida de forma natural y no se convierta en nuestra única vida desnaturalizando todo lo demás. Es extremadamente aburrido no tener otro tema que el trabajo.

Un consejo que a veces tenemos que dar cuando vemos a alguien que navega en el océano de la incertidumbre agarrado a una madera que se hunde es:

“toma distancia y mira por ti mismo, si eso está bien, todo lo demás se pondrá en su lugar”