Siempre tienes que hacer algo para solucionar lo que no funciona, pero en este caso aplicando la metodología apreciativa.

Si algo no funciona, se arregla o se cambia.

“Si tienes un trabajo que no te gusta, tienes que hacer algo”.
“Si tu vida no te gusta, tienes que hacer algo”.
“Si tu actitud no te gusta, tienes que hacer algo”.

Siempre tienes que hacer algo para solucionar lo que no funciona, el inglés se dice: “fix it or change it”, y es verdad. Desde nuestro punto de vista y aplicando la metodología positiva, como siempre hacemos, pensamos que cuando hay un problema, esconderlo o no afrontarlo no es la solución. Son momentos complicados y siempre escucharemos la vocecita que nos diga que es mejor no movernos, no hacer nada y dejarlo pasar; pero las cosas no se solucionan solas… y menos en este contexto actual con poco margen de reacción.

Un consejo: Toma las riendas de tu vida a todos los niveles.

Hemos visto en nuestro recorrido que, cuando las personas afrontan los problemas de forma positiva y con la mentalidad adecuada, se llega a una solución mucho antes.

¿Qué pasa si no afrontamos los problemas?

Sin entrar en el terreno personal, no afrontar un problema laboral puede ser realmente peligroso y termina afectando a otros niveles de nuestra vida. Nos pasamos muchas horas en nuestro trabajo, y además es nuestro sustento, no nos podemos permitir no arreglar los problemas que podamos tener, hay voces que dicen que podemos entrar en una depresión, otras en una fase de pre-duelo (o de duelo directamente) si pensamos que vamos a ser despedidos, podemos cerrarnos en banda si pensamos que nuestros compañeros no nos aceptan… lo cierto es que hay muchas cosas que pueden pasar que no nos ayudarán.

Pero… ¿sabemos realmente cuál es el problema?

Nuestra propuesta para afrontar un problema y llegar a la solución es pensar cada día en algo que tenemos que cambiar, en “el problema” y reflexionar en positivo pensando al mismo tiempo en algo que hemos hecho bien. A partir de aquí, nos haremos unas preguntas (pondremos unos ejemplos de las respuestas posibles):

¿Qué es lo que hicimos bien?

  • Tuvimos una buena comunicación durante el proyecto
  • Hablé con el cliente cuando detecté el error de calidad
  • Planteé un cambio de rumbo en un momento crucial

¿Por qué salió bien?

  • El contexto empresarial cambió y el mercado respondió
  • Los clientes entendieron el proceso y compraron
  • No devolvieron el pedido

¿Cuál fue mi actitud?

  • Dialogante
  • Positiva
  • Abierta

¿Qué hizo que mi actitud fuera buena?

  • Mi situación personal
  • Hablar con mi jefe
  • Mi relación con los compañeros

¿Cómo actué durante el proceso?

  • Fui siempre por delante de la situación
  • Mantuve las líneas de comunicación abiertas
  • Fomenté mi networking dentro de la empresa

Una vez tenemos estos datos, pensaremos, con respecto al tema que nos preocupa, en lo siguiente y lo escribiremos:

¿Cuál es exactamente el problema?

  • No vendemos
  • Tenemos problemas de calidad

¿Qué es lo que puede hacer que vaya bien?

  • Mi actitud
  • La respuesta del cliente
  • La cohesión del equipo

Si esto le pasara a un amigo, ¿qué esperaríamos que hiciera?

  • Que hablara con su equipo
  • Que escribiera el problema
  • Que hablara con su jefe

Si lo miro desde fuera, ¿qué cosas me parecen positivas?

  • La capacidad de reacción de la gente
  • La capacidad financiera de la empresa, o la nuestra

Cada punto del proceso que he seguido y lo que estoy viendo que pasará

Cuando tengamos el proceso escrito, intentaremos insertar las ideas que hemos extraído de los puntos anteriores y colocarlas en cada uno de los pasos del proceso.

¿Cuál es el resultado final?

Seguro que somos capaces de ver en perspectiva lo que ha pasado e intentar pensar en lo que tenemos que hacer para que no seguir avanzando en una mala dirección.

A partir de este punto, será interesante reflexionar si el problema es tal o realmente se puede arreglar, si no se puede, lo mejor entonces será cambiar.

“Fix it or change it”