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Imagina que un compañero de trabajo te asigna parte de su trabajo para que lo realices o que tu jef@ te pide retrasar la reunión y el inicio de la misma coincide con tu horario de salida del trabajo y ese día tienes médico… y piensas ¡Otra vez no! pero en sentido contrario aceptas sin titubear sus planteamientos.

Seguro que cualquiera puede verse reflejado en alguna de estas situaciones. Siempre que alguien te pide ayuda estás ahí, desde la más tierna infancia nos han educado para agradar a los demás.

Si nos adentrarnos en el foro interno de estas personas, es fácil entender porque actúan así. Ell@s se plantean: “Si le digo que no seré descortés”, “No quiero que se ofenda”, “¿Por qué siempre me lo plantea a mí?”

Lo que les suele ocurrir a estas personas es que anteponen sus obligaciones, quehaceres y emociones a los suyos propios.; en ocasiones dan si que se lo pidan y no tienen valor para decir que no.

En estos ejemplos que hemos mencionado observamos una falta clara de asertividad. Suele definirse como un comportamiento comunicacional en el cual la persona no agrede ni se somete a la voluntad de otras personas, sino que manifiesta sus convicciones y defiende sus derechos.

Si la asertividad no está incorporada en nuestra forma de actuar, en ciertas situaciones se puede pasar de la pasividad a la agresividad rápidamente.

Esto sucede porque nos cuesta mucho manifestar aquello que sentimos y lo más fácil y asumible es regalar a un foráneo el mando de nuestra fragilidad. Es más fácil decirnos que lo de los otros es más importante que lo propio.

Pero como en todo existen técnicas para dar el paso y ser más asertivos:

  • Considera tus exigencias. Tienes que estar atento/a a la gestión del tiempo porque todos sabemos que cuando optamos por un plan renunciamos a otro.
  • Concéntrate en la pregunta. Tienes que aprender a concentrarte en la base del hecho sin dejarte influenciar por los matices de carácter emocional.
  • Manifiesta lo que deseas. Di lo que piensas en tu fuero interno con respeto.
  • Intenta apartarte de las personas tóxicas que no contribuyen a tu desarrollo.
  • Experimenta competencias asertivas:
    • No des un NO sin una explicación, por supuesto mide el momento y la forma.
    • Defiende tus derechos sin ofenderte (técnica del disco rayado).
    • Manifiesta tu opinión teniendo en cuenta la postura de la otra persona pero manteniendo y explicitando la tuya (técnica del banco de niebla).
    • Habla de tus sentimientos negativos.
    • Discúlpate si es necesario
    • Haz saber a la otra persona que hay cuestiones importantes para ti.
    • Acepta las críticas y aquellas cuestiones impopulares, es bueno arriesgarse de cuando en cuando.

Es cuestión de ir incorporando estas prácticas en nuestro día a día, en entornos de confianza y de forma paulatina; cuando cojamos seguridad y la vayamos teniendo incorporada, lo podremos aplicar en otras facetas de nuestra vida.