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Hay maneras de conseguir ganar un poco más sin penalizar a la empresa o sin cerrarnos oportunidades a nosotros mismos por no aceptar puestos interesantes “no tan bien” pagados. Os dejamos algunas sugerencias…

El contexto económico ha cambiado, todas las posiciones o la gran mayoría han rebajado sus sueldos medios. Este no es momento de decirse “yo merezco ganar más”, es momento de decidir si queremos trabajar o pensamos que merecemos un puesto mejor con una remuneración igual o mayor a la que tenemos, y esperar.

¿Nos arriesgamos a esperar?

Los sueldos han cambiado, los sueldos, nos guste o no, en general, se han rebajado en porcentajes diferentes según el sector pero han decrecido.

Por otro lado, el consumo en las familias en general también se ha ajustado, y después de 5 años con esta realidad económica tan incierta, la mayoría de nosotros nos hemos vuelto mucho más precavidos en nuestros dispendios.

¿Tenemos que aceptar un sueldo menor por la misma posición u otra similar?

Depende de cada uno de nosotros, está claro; pero si miramos a nuestro alrededor, sondeamos, preguntamos y nos informamos bien, veremos que la gran mayoría de posiciones han rebajado las expectativas económicas. Y entonces, dado este caso, quizás no se trate de algo específico o momentáneo sino de algo más estructural, algo que ha calado en la sociedad y en el entorno profesional y ha venido para quedarse, al menos durante un tiempo.

En cualquier caso, siempre podemos decir que no y seguir buscando; pero tenemos que estar muy seguros para no arrepentirnos y aferrarnos directamente a la siguiente posición que nos ofrezcan sin pensar con la perspectiva suficiente.

En caso contrario, en caso que pensemos que podemos aceptar un salario inferior, ¿qué podemos sugerir? ¿Cómo podemos ganar más?

Hay maneras de conseguir ganar un poco más sin penalizar a la empresa o sin cerrarnos oportunidades a nosotros mismos por no aceptar puestos interesantes “no tan bien” pagados. Os dejamos algunas sugerencias que hemos visto con nuestros candidatos:

Hacerse autónomo y facturar.

En este caso, el coste empresa se reduce así que podemos negociar mejor nuestro salario. Eso sí, ser autónomo tiene riesgos: no hay prestación por desempleo, no hay despido,… pero por otro lado, nos obliga a trabajar de otro modo, nos cambia la perspectiva de vida. Ser autónomo no es ni ser un loco ni ser un valiente, es entender que la realidad hoy ha cambiado y que la oportunidad de ser autónomo, por otro lado, te permite cambiar de puesto muy rápidamente si las cosas no van bien.

La pregunta, pues, no es si nos “atrevemos” a ser autónomos, la pregunta es si podremos trabajar sintiendo que la relación con la empresa es de “igual a igual”; pero respetando las jerarquías

Aceptar un variable.

¿De cuánto? Eso ya depende de cada uno. ¿Por qué no aceptamos un variable del 50% de nuestro sueldo? Podríamos, pero nuestra recomendación es que para aceptar un salario variable que sea una gran parte del salario real, las condiciones o las bases de cálculo deben estar claras, ser realistas y con retorno rápido, es decir, no podemos ir con un variable del 50% a “resultados de la empresa” porque eso es mucho tiempo (los cierres son anuales) y dependen de otros factores. Las bases de cálculo deben estar directamente relacionadas con nuestro trabajo y nuestros resultados a corto plazo.

Hay más ideas que podemos aplicar pero lo más importante es si queremos o no respondernos a esta pregunta, porque si decidimos no pensar en ella y nos ofrecen un salario más bajo al anterior, no podremos pensar con la claridad necesaria que requiere una decisión de este tipo.

¿Te atreves a ganar menos pero a buscar alternativas para terminar ganando más?
No es una contradicción, sino una evolución.