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Cuando nos comunican que nuestra empresa va a hacer un ERE, por mucho que seamos personas racionales, nuestro pensamiento empieza a moverse del presente al futuro sacando conclusiones sobre lo que pasará que pueden no ser reales. Lo importante es estar bien informado.

La empresa donde trabajamos, va a hacer un ERE. ¿A qué nos enfrentamos?

En primer lugar, un ERE significa que la empresa tiene que hacer una reducción drástica de personal para sobrevivir a una situación crítica. Sin embargo, para nosotros puede significar mucho más, para nosotros puede suponer entrar en una situación crítica.

Perder el trabajo es un cambio importante en la vida que nos lleva a experimentar toda una serie de emociones equiparables al sentimiento de duelo por una pérdida..

¿Cómo son estos sentimientos?

Negación/aislamiento
El primer pensamiento puede ser en forma de frases tipo: “a mi esto no me puede pasar”, “debe ser un error, yo no estoy incluido en el ERE”, “a mí siempre me han considerado bien, yo no soy uno más”.

Ira
Más adelante, cuando empezamos a escuchar comentarios de la gente con o sin fundamento sobre el ERE (pueden pasar unas semanas hasta que se ejecuta), los pensamientos giran hacia un tono más duro: “seguro que ellos se quedan con todo y nos dejan sin nada”, “ya está bien, ¡qué desconsideración conmigo que lo he dado todo!”.

Pacto o negociación
El siguiente paso es pensar que es así, que no hay nada más que hacer y creer que ya se ha terminado la fase de duelo, con pensamientos tipo: “bueno, es lo que hay, ya lo superaré”, “en el futuro ya se verá”, y cosas por el estilo.

Depresión
Lo que viene después del pacto es la depresión. Pensar “¡Qué va a ser de mí ahora!” y que suele ir de la mano de consecuencias físicas como adelgazamiento, apatía, etc.

Aceptación
La aceptación no es una etapa feliz: en un principio está casi desprovista de sentimientos. Comienza a sentirse una cierta paz, se puede estar bien solo o acompañado, no se tiene tanta necesidad de hablar del propio dolor y la vida se va imponiendo.

Si es posible y para tratar de controlar la angustia que se siente, es recomendable tomarse unos cuantos días o semanas de descanso para resolver cualquier conflicto emocional antes de buscar un nuevo trabajo.

Es bueno ver este momento de la vida como un período de transición. Estar desempleado puede ser muy solitario si no hay nadie más; pero es un tiempo único, durante el que se pueden hacer cosas para las que no se ha tenido tiempo antes, tal como pasar más tiempo con sus hijos, ser voluntario en una causa de su comunidad hacer reparaciones necesarias en la casa, arreglar temas personales o aprender alguna habilidad nueva.

En cualquier caso, frente a un ERE, hay opciones, no se trata solamente de pensar que estamos fuera sino de ver qué podemos obtener, qué nos pueden estar ofreciendo que podamos aprovechar.

Las empresas de más de 50 trabajadores deben aportar un plan de acompañamiento social que enuncie o proponga medidas para reducir los efectos del despido colectivo y atenuar sus consecuencias. Dependiendo de los casos y de las distintas situaciones, estos planes incluirán medidas indemnizatorias, planes de prejubilación, fórmulas de recolocación, ayudas formativas y para la búsqueda de un nuevo empleo, estas últimas tres englobadas en planes de Outplacement o transición profesional.

Por otro lado, también están los planes de transición profesional contratados a título individual, donde un profesional nos guía en un proceso para volver a encontrarnos a nosotros mismos frente a nuestras capacidades y logros de modo que, cuando volvamos a salir al mercado, estemos preparados para demostrar que somos grandes profesionales.

Fuentes: evoluciona_t, Expansionyempleo, OCU, EKR Foundation