Este artículo quiere arrojar un poco de luz a un mal momento que podemos pasar cuando alguna referencia de un puesto anterior da una información negativa sobre nosotros. Nos gustaría centrarnos en cómo, de un modo profesional, ético y maduro, podemos sobrellevarlo.

Hemos visto en nuestros artículos anteriores que, cada vez con mayor frecuencia, es necesario aportar referencias de anteriores posiciones; y también hemos visto que se pueden tener “fantasmas en el armario” que no querríamos tener que explicar.

Este artículo quiere arrojar un poco de luz a un mal momento que podemos pasar cuando alguna referencia de un puesto anterior da una información negativa sobre nosotros. Nos gustaría centrarnos en cómo, de un modo profesional, ético y maduro, podemos sobrellevarlo.

¿Qué podemos hacer?

En primer lugar, si sabemos que esta situación puede darse, nuestra propuesta es dar una referencia diferente dentro de la misma empresa. Es probable que, aparte de la relación con esta persona, tengamos relación con otras personas, ya ean compañeros al mismo nivel, subordinados u otros jefes no directos. Aquí es importante pensar en la relación que tenemos con las otras personas y avisarles de que los nombramos como referencias para evaluar su predisposición a recomendarnos. No siempre es necesario que la referencia sea un superior directo, lo que sí es obligado es que tengamos alguna experiencia laboral (proyecto, reuniones, etc…) con esta persona de la que vamos a dar el nombre.

En segundo lugar, conviene preparar otros nombres de otras referencias y empresas de antemano. Seguramente tendremos otras experiencias laborales de las que nos gustaría hablar o que hablaran de nosotros… hay que aprovechar este momento; ya que, en una entrevista no se pide solamente una referencia, sino varias; y no estamos obligados a nombrar referencias de cada una de las posiciones que hemos tenido.

En tercer lugar, nuestro consejo es avanzar. Si conseguimos el nuevo puesto de trabajo, no conviene quedarse anclado en una posición en la que nuestro trabajo no fue suficientemente valorado. Siempre tendremos, para futuras contrataciones, esta nueva posición para hacernos con una referencia positiva.

Hemos constatado que, en otros países (aunque nos consta que en España algunas compañías también las contratan), empieza a darse el fenómeno de agencias que chequean referencias, es decir, chequean que lo que las dos partes están diciendo sea correcto, con la implicación que puede tener no haber dicho la verdad para ambas partes. Además, estas agencias pueden hacer las llamadas en nombre de la empresa contratante por lo que se sabe que el feedback que se da es, en este caso, más objetivo y real.

Concluyendo con la idea que planteamos en el título de este artículo, tener una mala referencia no es catastrófico si lo sabemos de antemano y si somos capaces de afrontarlo y solucionarlo con madurez y responsabilidad.